Amplía las oportunidades tecnológicas para Guatemala

Como en una perfecta receta de cocina, esta empresaria y madre ha combinado los ingredientes de las oportunidades y las posibilidades

Diana Canella listaba tres ilusiones cuando era adolescente: cocinar, dedicarse a la hotelería y ser aeromoza. Sin embargo, desde los nueve años portaba una vena comercial que se manifestó a través de la venta de galletas, cerámica y macramé, productos que elaboraba con ayuda de su madre “una mujer creativa”.

Diana Canella, gerente general de Canella, S.A., presidente de Empresarios por la Educación y miembro del Consejo Directivo de la UFM.

Durante la conversación, Diana se asegura que la luz en el salón sea la adecuada y que el fondo de las fotografías sea el más oportuno, porque es una mujer activa y detallista. A los diecisiete años, tras la muerte de su padre decide estudiar Administración de Empresas para dedicarse al negocio familiar. Diana reconoce que de no haber sido este hecho trágico se hubiera dedicado a la hotelería o a la cocina.

Asume la empresa como una forma de honrar la herencia recibida y con el compromiso de hacerla crecer. Lo heredado es también un valor intangible: “el amor al trabajo, la pasión y hacer lo que siempre hago contenta”, advierte.

Esa pasión es la que llevó a Canella a introducir el fax en Guatemala y a incursionar en informática el año 1995. Diana señala que, “ese fue un reto complejo que me quitó algunas noches de sueño”, porque debíamos servir al cliente, ayudarle en su productividad y darle soporte en todo momento. Diana ha transitado con los cambios tecnológicos desde el uso del telex hasta la Internet. Aunque no se considera totalmente tecnológica, pero sí reconoce las ventajas de trabajar por medios virtuales.

Durante varios años compartió su tiempo entre la empresa, un negocio de comida para eventos y la educación de dos hijos y una hija, quienes actualmente son ya profesionales. “Con ellos aprendimos a respetar los tiempos individuales”, señala mientras cuenta cómo ellos aprendieron la importancia de su rol como empresaria.

Sus hijos han sido también su inspiración. “Al ver que ellos tenían las oportunidades que quería darles y que tantos niños en Guatemala no tienen, decidí dedicar mi tiempo libre a hacer algo por la niñez del país para dejar de ser espectadora”. Diana es la actual presidenta de Empresarios por la Educación y es también miembro del Consejo Directivo de la universidad Francisco Marroquín.

En la conversación con Diana hay expresiones que resuenan y que desvelan sus fortalezas: soluciones integrales, experiencia, cautela, comunicaciones ágiles, experiencia, cambio, adaptación y eficiencia.nes ágiles, experiencia, cambio, adaptación y eficiencia.

La combinación de madre y empresaria le han representado retos y satisfacciones: “me ha servido para sentirme plena y para saber que puedo dar algo a la sociedad en la que vivo”. Diana no olvida su viejo amor por la cocina, una actividad que disfruta hacer acompañada por una copa de vino. Dice que, probablemente se retire en algunos años, aunque en el fondo lo duda, porque ama lo que hace actualmente. Al final de la entrevista rectifica: “me gustaría retirarme a una Universidad”.

Roberto M. Samayoa O.
Periodista
Revista GERENCIA
editorialgerencia@agg.org.gt

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