Las empresas están madurando digitalmente

A partir que se vieron obligadas a sobrevivir

A raíz de la pandemia por el Covid-19, las empresas optaron por el trabajo remoto. Empresarios y colaboradores se vieron en la necesidad de invertir en equipo y servicios de internet para seguir operando. Buscaron nuevas formas para coordinar y dirigir las empresas y los grupos de trabajo, y con la confianza remota comenzó a aparecer en el horizonte la madurez digital para empresas que se encontraban en un nivel de madurez temprano.

Melvin García

El experto Melvin García, indica que, el índice de madurez digital mide las capacidades que tiene la organización para lograr aprendizajes en proyectos, procesos y otros elementos que añaden valor institucional y que son necesarios para alcanzar el éxito organizacional. Incluye el uso de buenas prácticas, así como de herramientas y técnicas que ayuden a la organización a agilizar sus procesos e indicadores de desempeño.

Las mediciones de liderazgo digital respecto a la marca pueden darse en todo momento, así también la experiencia del usuario, el análisis de datos y la capacidad con que cuenta el personal que labora en la empresa. García comenta que, este índice permite medir la efectividad para la toma de decisiones.

A partir de la revolución de la industria 4.0, las organizaciones pueden gestionar el uso de grandes volúmenes de datos y las distintas formas en que se comunican las instituciones hacia afuera o entre los colaboradores. Así, la toma de decisiones se vuelve más ágil y optimiza los recursos, sin olvidar el capital humano.

Uno de los factores que determinan la madurez digital es la forma en que las organizaciones se están reinventando. Es decir, las empresas deben desarrollar elementos que permitan llevarlos a una transformación digital, que evidencie el uso de las tecnologías de la información, como, por ejemplo, el BigData, el Internet de las cosas, el uso de robots, inteligencia artificial y nanotecnología, entre otros. Por ello, las empresas y/o países deben considerar el uso de la información para la toma de decisiones, al identificar aquellas tecnologías que mejor se adapten a las necesidades empresariales y/o gubernamentales.

Para Luis Antonio Pusey, un ingeniero experto en temas tecnológicos, “el índice de madurez digital es una herramienta útil que ayuda a las empresas a identificar sus fortalezas y debilidades respecto a la adopción de la transformación digital”. Agrega que, la madurez digital es de vital importancia para las empresas, porque las ayuda a identificar y definir la hoja de ruta, para continuar fortaleciendo la estrategia respecto a la transformación digital. Es así como, “el índice de transformación digital se vuelve un habilitador para lograr este propósito”, concluye el experto.

¿Cómo se mide la madurez digital en las empresas?
Pusey y García coinciden en que no existe una receta para medir la madurez digital. Cada país y cada empresa poseen aspectos que los hacen únicos o que generan contextos muy específicos. Sin embargo, listan una sugerencia que identifica por dónde comenzar:

  • Modelo operativo
  • Tecnología y datos
  • Experiencia de usuario
  • Estrategia digital
  • Propuesta de valor
  • Creación de valor
Luis Antonio Pusey Alvarado

García refiere que, cada empresa posee un ADN. Este le permite tomar parámetros para medir su nivel de madurez digital. Por ello, hay que considerar los aspectos físicos y/o digitales en los que la empresa se encuentre, y es aquí en donde cobra valor un análisis del entorno organizacional, que determina aquellos factores internos y externos con los cuales se establece la estrategia y táctica a desarrollar. Con esto en mente, podemos desarrollar un impacto a nivel empresarial con los distintos actores involucrados: clientes, proveedores, colaboradores y otras instituciones que tienen relación directa o indirecta.

Para saber en qué punto de madurez digital se encuentra una empresa, García indica que, algunas empresas han decidido apostar por el uso de la tecnología y han desarrollado otras oportunidades de mercado, tanto a nivel nacional como internacional. El pensar que, las organizaciones puedan sobrevivir a un mercado cerrado, los lleva a repensar cómo manejar el negocio, seguir aportando valor al cliente y buscar la satisfacción del consumidor.

Por tal razón, es necesario que las empresas apuesten por un cambio organizacional que los lleve a establecer una transformación digital. Que no trata solo de implementar nuevas tecnologías de la información, también es necesario que la empresa cambie su manera de pensar desde la cultura organizacional. De tal manera que, estas empresas no queden marginadas, que evolucionen y emerjan hacia nuevas oportunidades de mercado.

El índice de madurez digital analiza los siguientes aspectos:

  • Visión, cultura y liderazgo respecto a la transformación digital
  • Experiencia del cliente
  • Tendencias de la industria en relación con la transformación digital
  • Tendencias del modelo de negocio en relación con la transformación digital
  • Tendencias de la tecnología implementada en la empresa

Pusey advierte que, para comenzar a medir la madurez digital es importante contar con el compromiso, patrocinio y alineación de los altos mandos de la organización. Posteriormente, es importante dar respuesta a las preguntas: ¿por qué queremos medir la madurez digital?, ¿qué criterios usaremos? y ¿cuáles serán los entregables?

Por último, usar como punto de partida el medir las tendencias de la industria en la que participa la empresa, medir las tendencias del modelo de negocio y la tendencia de la tecnología que actualmente usa la empresa en sus principales procesos.

“Las empresas pueden reconocer en dónde están y hacia dónde quieren llegar, y desarrollar un plan de acción que les permita a corto y mediano plazo alcanzar el estado que desean tener en su propio desarrollo”, indica García. En el plan, hay que incorporar los elementos de cómo se evaluará la conciencia digital, que es lo que se quiere lograr tecnológicamente hablando.

Para esto es necesario que todo el personal esté involucrado, desde la persona que hace la limpieza hasta el gerente general. Es muy importante desarrollar mecanismos que permitan medir la satisfacción del cliente, por ello el uso de las herramientas digitales son muy importantes en este contexto, pues darán la pauta para medir qué tan satisfechos están nuestros clientes y que podemos hacer para mejorar.

Por otro lado, es importante mantener un análisis constante de datos. Se deben incorporar tableros de medición con toda la información que se genera de tal manera que se incluyan elementos de redes sociales como, por ejemplo, Facebook, Instagram, Twitter, Tik Tok, LinkedIn, entre otras, con el propósito de establecer un correcto aprovechamiento de la información.

Hay que estar conscientes que, para lograr resultados distintos debemos desarrollar cosas nuevas e interesantes para nuestros clientes. Ser conscientes de la inversión tecnológica no es menor. Con esto en mente, la inversión que las organizaciones hagan se verá reflejada en el liderazgo digital para que puedan salir de lo tradicional y hacer uso de nuevos modelos y esquemas de negocios.

Por último, un elemento importante, que a juicio de García debe ser una prioridad, es la capacitación del personal que colabora en la organización. Es necesario lograr un clima de confianza y una cultura que los lleve a contar con un espacio permanente de desarrollo personal y profesional. Así como un departamento de innovación, en donde las personas se acerquen para compartir ideas que motiven a los empleados a desarrollar nuevos y mejores modelos de negocio y/o procesos.

Sin duda, los cambios han motivado nuevas vías de desarrollo digital para no quedarse sin operar. Pusey dice que, la pandemia generó para las industrias el reto de minimizar o eliminar el contacto humano. De ello, surge el detonante de evolucionar los modelos de negocio para adaptarse a una nueva realidad que demanda un acelerado desarrollo y la adopción de herramientas digitales, pero no como un diferenciador, sino como una necesidad para que el negocio sobreviva.

La pandemia, dice García, también vino a ser una detonante de cierre o de evolución empresarial. Hoy, estamos conscientes que, es necesario que las organizaciones vean los retos como una oportunidad para mejorar, optimizar o reinventarse.

Para algunas empresas, la pandemia fue el detonante para desarrollar nuevos procesos o estilos de negocio. Sin embargo, para aquellas que están cerradas al cambio o tienen miedo de la innovación, son a las que les ha afectado fuertemente el tema económico, el desgaste de procesos y, por lo mismo, no han logrado salir adelante.

Las organizaciones que se han arriesgado a nuevos modelos de negocio ahora están exportando a otros países, las fronteras para estas empresas ya no existen y se han consolidado nuevas alianzas estratégicas entre estas organizaciones. Para las empresas más maduras, la pandemia solo fue una plataforma para seguir consolidando las estrategias que habían formulado y muy probablemente fortalecieron otros elementos que eran débiles en sus modelos.

José Manuel Monroy
Colaborador
Revista Gerencia
editorialgerencia@agg.com.gt

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