Complejo deportivo socialmente responsable

Con más de 40 años en el mercado, Club Delfines se ha abierto paso en el mercado. Pero, no solo por promover una diversidad de deportes, sino porque ha sabido aprovechar los recursos de la naturaleza para su operación.

Hace 15 años, de los directivos de este club nació el interés por practicar la responsabilidad social. Comenzaron por ofrecer incentivos a lo interno con el fin de beneficiar a la planilla de colaboradores, los que hoy suman más de 60 personas. Según cuenta su gerente general,

Cinthya González, dentro de los beneficios del personal se encuentra la jubilación al cumplir 25 años de servicios. “Además de la pensión del IGSS, nosotros les seguimos pagando el último salario que tuvieron, y lo hacemos por tiempo indefinido”, comenta.

Esto le ha brindado al club mucha estabilidad y muy poca rotación. Dice Cinthya que cuentan con personal de más de 18 años. Así también, habla sobre las excursiones que realizan de forma anual para los trabajadores, en donde asisten ellos y sus familias. Por otro lado, el personal es altamente capacitado, lo que incentiva la motivación, de esta forma se mantienen contentos y estables, con lo que le brindan estabilidad a la organización.

Pero este fue solo el comienzo de una serie de acciones por las que han recibido reconocimientos. Según cuenta su directora, en 2002, hicieron una inversión que no ha representado más que ahorro. Colocaron paneles solares para calentar el agua de la piscina semi-olímpica de 25 metros. “Hicimos una prueba con el 80% de los paneles que necesitábamos en ese momento, y hoy en día podemos decir que fue una buena decisión. Redujimos el consumo de gas y con ello aportamos al planeta”, indica.

Dos años más adelante, la compañía instaló un sistema de tuberías aéreas para recolectar el agua pluvial. Ahora, esta es la fuente del líquido que se emplea para el sistema de riego e inodoros, una forma insuperable de ahorrar agua potable.

Estas acciones fueron motivando otras. En 2008, trasladaron el gimnasio de un primer a un cuarto nivel. La razón, pues utilizar ventilación e iluminación naturales. “En lugar de colocar lámparas, habilitamos un sistema de luz natural que funciona excepcionalmente bien. Y la ventilación es cruzada, al punto de que no se necesita aire acondicionado”, dice González.

La motivación por estos métodos los condujo a un proyecto de reciclaje de desechos. Esta es una de las pocas empresas en donde se ven los botes que separan material orgánico, papel, vidrio y latas.

Para ello, trabajan con Amigos de la Naturaleza, ellos recogen los desechos para trasladarlos a personas del área rural, quienes los emplean en la fabricación de artesanías o manualidades.

cintAsí, en 2011 se amplió la inversión de los paneles solares. Esta vez para la piscina pequeña y para el 20% restante de la piscina grande. Fue así como dejaron de consumir un 30% de gas, y ahora cuentan con agua caliente hasta en las duchas y cocina. En época de invierno combinan ambas fuentes, puesto que, cuando no hay sol es difícil calentar la piscina. Un año más tarde, nuevamente se abrieron a la responsabilidad social. En esa ocasión, para iluminar las canchas deportivas. En su investigación apareció en el Salvador una proveedora del servicio que les proveyó un excelente sistema de iluminación que provee un ahorro energético del 22% promedio. Cinthya está convencida de que cualquier empresa puede realizar estas acciones. Explica que las altas inversiones los condujeron a asociarse con empresas que estaban dispuestas a invertir en los equipos, la instalación y el mantenimiento. Y, aunque se divide el porcentaje de ahorro, vale la pena hacerlo”.

Hoy en día, las inversiones del club son mucho más estratégicas. Cinthya comenta que, su bebé es un sistema fotovoltaico que instalaron en junio y julio del año anterior, y que se puso en marcha en agosto. Lo hicieron basados en el deseo de medir la huella de carbono y tomar acciones posteriores para reducirla o para convertirse en carbono neutral. Para ello, tomaron como base el año 2009,cuando varios de estos proyectos estaban en marcha en temas de ahorro energético y consumo de gas. “Vimos que se había logrado una reducción de emisiones primarias en un 52.55%, y en secundarias de 167.16%. Para un total de reducción del 30.17%, con lo que contribuimos al medio ambiente”, dice la directora.

Es así como mediante los inversores, los paneles solares y los medidores están inyectándole energía solar a la red eléctrica. “Estamos generando nuestra propia energía, y con ello, más que una inversión, lo que tenemos es un ahorro considerable”, analiza González. La Junta Directiva de Club Delfines está muy consciente de que este es el camino por el que deberían transitar todas las empresas. Y que no necesariamente deben comenzar por grandes acciones. Por ejemplo, en este club los trabajadores recibieron en una Navidad un Eco filtro, y cada año se les recuerda comprar el repuesto para filtrado. Esto significa agua sin bacterias para ellos y sus familias. Hoy en día, el club cuenta con 566 paneles solares para generar energía eléctrica, y el sistema fotovoltaico cuenta con una capacidad de 141.5 kilovatios, que representan más del 75% del consumo de energía y potencia de esta empresa. Cinthya concluye con la frase “creemos en la RSE más allá del sistema financiero. Muchas empresas se detienen cuando analizan las inversiones que conlleva. Pero, no siempre es así. Para nosotros ha implicado un ahorro notable y sin haber desembolsado un solo centavo”, recalca.

Con ello comprueban que son medidas que pueden adoptar empresas más pequeñas y más grandes, porque el beneficio es para el planeta. Club Delfines también ha otorgado becas a niños de las escuelas públicas del país y provee charlas sobre temas de nutrición y la importancia del ejercicio en niños y adolescentes.

Ileana López
Directora
Revista GERENCIA
gileana@agg.com.gt

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