Los espacios laborales deben adoptar una personalidad

La imagen profesional es un elemento importante para hacer negocios.

Aunque para muchos es un detalle superficial, la oficina importa desde el color de las paredes hasta el equipo con que cuenta. En primer lugar, porque es el lugar en donde convivirán diariamente, en un promedio de 8 horas, los colaboradores. En segundo, porque esta será visitada por los clientes, quienes esperan encontrar una empresa ordenada y con rumbo, razón por la que vale la pena hacer un esfuerzo y crear un ambiente agradable para ambos objetivos.

Por ello, sin importar si va a decorar un ambiente nuevo o a remodelar el que tiene, debe enfocarse en la decoración, siendo un elemento predominante el color, porque cuenta con la capacidad de corregir o acentuar determinadas características de los ambientes espaciales y reforzar las sensaciones de amplitud, luminosidad y profundidad.

Color, indispensable para la productividad
La decoración debe adaptarse a los espacios físicos disponibles y no a la inversa. Y es crucial para que los trabajadores habiten espacios que estimulen la concentración y la creatividad, porque de esa forma aumenta su productividad. En ese punto, las plantas no pueden faltar, por su capacidad para aliviar el estrés y eliminar la contaminación del aire. En ambientes de poca luz, lo mejor es recurrir a plantas de sombra, como violetas, ficus, potus o filodendros. Cuando se recibe luz natural, lo mejor son los helechos o las flores.

El color es uno de los elementos más importantes de la decoración. Se responsabiliza en gran parte de la armonía o desarmonía del lugar. Es el que estimula los sentidos y el que influye en la presión sanguínea, los músculos y los nervios, por ello provocan diversas asociaciones en el cerebro humano. De allí la importancia de combinarlos de manera equilibrada, agradable y en sintonía con los demás elementos de la oficina, como alfombras, persianas o mobiliario.

Michel Pierson, una reconocida compañía internacional de diseño y muebles, explica que, los colores poseen un impacto físico y emocional en la conducta de las personas. Por ejemplo, el fuego emite radiación térmica simultáneamente con luz amarilla a roja, por esa razón estos tonos se perciben como cálidos.

Algunas recomendaciones
Por los diferentes efectos que transmiten en los ambientes laborales, se recomienda usar los colores de forma consciente, para que sean el soporte de las actividades del día a día y parte de los causantes del desasosiego y la baja productividad. Los expertos recomiendan evitar los contrastes excesivos.

Para los puestos de trabajo de alto nivel de estrés, como los call center, o los entornos en donde se llevan a cabo negociaciones difíciles son ideales los tonos de azul, porque este color representa paciencia, diplomacia, estabilidad y seguridad, por ello disminuye la tensión sanguínea y las pulsaciones. Es elegido para salas de espera en los consultorios médicos. Es un color frío por excelencia, que posee un efecto relajante sobre las personas.

Colores como el blanco benefician la concentración y permiten que se aproveche mejor la luminosidad, que resalte la limpieza y que destaque el orden. En las empresas es muy utilizado en combinación con el gris, aunque se cree que es más por tradición. Aunque juntos cuentan con características neutrales, que apoyan la objetividad y el trabajo intelectual. Proyectan un ambiente de orden, calma y control, pero no estimulan la creatividad, en ese caso es más idóneo el verde, por ello es elegido por las agencias de publicidad, los estudios de diseño o las compañías musicales.

Por su parte, los colores cálidos desarrollan un ambiente más humano y comunicativo. El amarillo posee un efecto parecido, porque motiva la interacción, pero también estimula la actividad cerebral, la comunicación, la creatividad y la inspiración. Simboliza la luz, el sol y la energía.

El rojo es un color recomendado solo para algunas aplicaciones, su saturación crea el efecto de impaciencia; pero, usarlo de forma razonable aporta fuerza y energía. Se usa para ejercer un impacto fuerte, porque es muy estimulante. Representa el poder, la excitación, el movimiento, la pasión. Usado en exceso se convierte en símbolo de agresividad.

Las diferencias
culturales, geográficas
y personales influyen
en la percepción
del color, y provocan que cada
persona reaccione
de manera diferente

El naranja es parecido al rojo, pero con menos fuerza. Se emplea para estimular el apetito. Esto color viene bien en las zonas de bienvenida, las áreas de reunión informales y la cafetería. Con un matiz terracota se vuelve una combinación elegante y sobria para otros ambientes individuales.

El verde es el color de la naturaleza, la frescura, la fertilidad, el crecimiento y la esperanza. Abre la mente de las personas, favorece la concentración y el pensamiento abstracto. Transmite relajación y equilibrio. Funciona bien en áreas individuales o en salas de información en las que se debe absorber grandes cantidades de información.

En el campo de visión del trabajador, colores oscuros -como el negro- producen fatiga ocular y estrés. Por ello, deben aplicarse únicamente en espacios limitados, únicamente como parte de la decoración.

De cualquier forma, lo importante para las empresas es que sus espacios alcancen el equilibrio adecuado entre color, materiales y texturas, y en esa trilogía no siempre conviene utilizar los colores del diseño corporativo, pues los hay que alteran los estados de ánimo en el entorno de trabajo, más que cualquier otra pieza de diseño.

 

Ileana López
Directora
Revista GERENCIA
gileana@agg.com.gt

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