Reacondicione su casa, y prepárese para lo que falta

Planifique un nuevo look para el hogar, que ahora cumple otras funciones

En 2020 la casa, ese espacio físico en donde vivimos y que usualmente usábamos para ir a dormir, se convirtió en el ambiente doméstico, laboral, lúdico, deportivo, de relajación y de descanso. Nadie hubiera podido imaginar que existiría un antes y un después del 13 de marzo, fecha en que apareció el primer caso de Covid-19 en Guatemala y que marcó la historia porque, después de ello, nada ha sido igual.

Nuestra vida ha cambiado en muchos aspectos, al que no escapa la casa habitación. Ahora hemos podido evaluar algunas mejoras que podrían hacerse al que ahora es un espacio compartido, al que bien vale la pena redecorar o reacondicionar para hacer la estadía más agradable. La apuesta es contar con espacios individuales y digitales. Y es que, las familias han debido adaptarse para que cada miembro atienda sus obligaciones académicas o laborales.

Algunas anécdotas
Desirée Méndez es una guatemalteca que reside en México. Ella cuenta que tuvieron que reacomodar los muebles de la casa, adquirir sillas de oficina, delegar oficialmente las computadoras para cada uno de sus niños y reacondicionar los espacios, para que su esposo atienda el trabajo remoto y sus hijos los estudios. Agrega que el sacrificado ha sido el perrito, quien, aunque se queda en un lugar cómodo a la sombra, debe permanecer en el patio durante las mañanas porque sus ladridos interrumpen la atención de las clases y del trabajo.

La hija de Desirée es gimnasta profesional. Durante el confinamiento, ha logrado mantener su rendimiento porque redujeron dos espacios en su amueblado de comedor y lo corrieron hacia una esquina, para que continúe practicando todos los días. Y su hijo, que entrena básquetbol, por las tardes debe mover las pertenencias del perrito para la práctica de este deporte. Por otro lado, relata a GERENCIA, que estaban pagando el servicio de internet por cierta velocidad, y no se habían dado cuenta que solo recibían la mitad. Al usarlo todos al mismo tiempo se percataron de la falla, y descubrieron que por meses pagaron por un servicio que no estaban recibiendo.

Otra situación que vive Desirée es común en muchos hogares del país, y es que la empleada doméstica ya no puede asistir al trabajo, entonces la limpieza de la casa la deben realizar entre todos. Con ello, aprovechó a que se limpiaran áreas que se tenían olvidadas, también sonríe al comentar que encontró cosas que daba por perdidas. Además, juntó ropa, juguetes y otros objetos útiles que va a donar a quien los necesite.

La casa de Desirée luce más ordenada y limpia, y esto ha pasado en muchos hogares. “No tenía la costumbre de usar desinfectantes para todo, ahora aplico uno en spray en cada ambiente y superficie en donde estamos por más tiempo, y cuido que mis hijos se laven las manos con más frecuencia, también que desinfecten los dispositivos electrónicos que usan”, relata.

Para la universitaria Carolina Bonilla la experiencia del estudio en casa ha sido complicada, porque tiene dos hijos pequeños que deben recibir clases en línea y ya son tres los que necesitan tiempo, un espacio físico y una computadora. Su hija utiliza el comedor para atender sus clases y, afortunadamente, trabaja sola. Sin embargo, su hijo cursa kínder y necesita la asistencia de un adulto para las labores de cortar y pegar, incluso al hacer ejercicios debe mover la computadora para que lo vean.

Si todos reciben clases al mismo tiempo, a esta universitaria le queda poco posible concentrarse en sus estudios. Cuenta que su rutina es estar supervisando a su hijo, con el celular en la mano para captar sus cátedras virtuales de la universidad.

Maribel Ruano contaba con un área de estudio que fue insuficiente para su familia de cuatro. Mario, su esposo, utiliza la sala familiar como área de trabajo. Gabriel, su hijo mayor, ocupa el cuarto de estudio porque trabaja solo. Y para ella y Matías, su hijo de 9 años, adaptaron el cuarto de juegos con tableros y sillas para atender trabajo y clases, respectivamente. Por la edad, prefiere tenerlo al lado para que no se distraiga.

Además de reacondicionar los espacios, tuvieron que adquirir otra computadora, ya que los dos niños se conectan a la misma hora. Su esposo trabaja en una laptop personal, en la que le asignaron los permisos de trabajo por VPN y ella cuenta con la computadora de la oficina. Dice que tanto para maestros como para alumnos ha sido un reto adaptarse a este sistema de clases. Por otro lado, sus hijos reciben clases de béisbol y karate por Zoom. Ahora el garaje de su casa se convirtió en el área de entrenamiento.

Por su parte, Ana Beatriz Castellanos ha trabajado de forma independiente desde hace varios años. Con esta crisis, trasladó la oficina que había ocupado en su casa al cuarto de servicio, para que su esposo pudiera instalarse en ese ambiente. Anteriormente, él contaba con una oficina en un edificio céntrico, en la zona nueve capitalina, el que ya no puede seguir pagando. Asimismo, en un espacio reducido del apartamento en el que viven, improvisaron una pequeña sala para atender los requerimientos de ambos negocios.

Irene, dueña de una panadería guatemalteca, tuvo que devolver el local en donde ha operado y seguir trabajando desde su casa. Su cocina personal ahora cuenta con los hornos y el equipo para hacer el pan. La situación también le hizo imposible mantener el trabajo del chofer, por lo que no solo hornean el pan hasta la media noche, sino que con su hija salen muy temprano para realizar las entregas. Esta casa cambió drásticamente, los costales de harina y azúcar, los cartones de huevo, la leche, la mantequilla y demás ingredientes pasaron a formar parte de la decoración, pero fue la opción más viable que encontraron para seguir operando, al menos por el momento.

Lo único seguro, el cambio
Sin duda, los hogares han sufrido transformaciones importantes, pero vale la pena recalcar en el tema de la redecoración o readecuación de espacios para cumplir las metas laborales y académicas. Las familias hablan de la colocación de biombos, de modificar los dormitorios ante la falta de un espacio físico de trabajo o estudio, de despejar los espacios, de eliminar objetos que saturan la decoración, de la inclusión de muebles modulares multiusos o de la redistribución en las salas o comedores, sobre todo en las casas pequeñas. Porque no se trata de estar sacando y guardando los utensilios de trabajo cada vez que se necesiten, sino de contar con un lugar dedicado para sobrevivir a este confinamiento.

Por ello, la recomendación es prepararse para lo que falta. Eso implica pintar las paredes o usar papeles tapiz para cambiar los colores, colocar piezas ornamentales, lámparas, cojines, alfombras y todo aquello que transforme los ambientes. No hay que invertir grandes cantidades de dinero sino aprovechar la imaginación, la creatividad y los recursos que se tienen para lograr los cambios.

Asimismo, hay que tomar en cuenta que el futuro que nos depara la pandemia, que ha puesto en jaque a la comunidad científica internacional, es incierto, y nos seguirá obligando a enfrentar una nueva vida, tanto en la casa como en la convivencia social, académica, laboral, de entretenimiento y comercial. Habrá que modificar las condiciones de cada ambiente y apegarnos a las reglas de prevención y control para que el nuevo normal comience a suceder.

Ileana López
Directora
Revista GERENCIA
gileana@agg.com.gt

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