Red armónica de servicios para la salud

Donadores, voluntarios y profesionales son movidos por la necesidad

En el corazón de Antigua Guatemala, más de 400 personas prestan servicios de salud para la población más necesitada. Y es que desde hace más de 35 años, Fray Guillermo Bonilla Carvajal, de la orden franciscana, fundó las Obras Sociales “Santo Hermano Pedro”, que comenzaron en el edificio que ocupaba el Antiguo Hospital General de la Antigua Guatemala, que estaba en ruinas y que con el paso del tiempo se fue restaurando y adecuando para convertirse en una gran clínica de atención al enfermo.

Padre Carlos René Portillo, director de las Obras Sociales Hermano Pedro.

El amor y la vocación con que atendían, hizo que los pacientes fueran creciendo en número y en necesidades, lo que demandó más servicios para la salud. Así también, poco a poco se fueron quedando 240 personas que viven allí desde hace años, ellos son, en su mayoría, discapacitados que han sido abandonados a la suerte, y que en esas paredes del siglo XVII han encontrado no solo atención sino también una mano solidaria, techo, comida, medicina y cariño.

Es indiscutible que la tarea de los padres franciscanos ha sido titánica, pues aunque gozan de una partida presupuestaria por parte del Estado, esta es insuficiente para sortear los inconvenientes de atender a diario a una población con muchas necesidades de todo tipo. Para formarse una idea, son mil los almuerzos que se sirven los 365 días del año, y a ellos se suman las fórmulas para alimentación de los niños, así como medicamentos, terapias, fisioterapias y todo lo que implica el bienestar del paciente, como pañales, ropa, cubrecamas, frazadas, almohadas, desinfectantes, jabones, cortinas y muebles, por mencionar tan solo lo más vital.

Detalles de la obra

Asistir a la obra es como trasladarse a otra época. Los padres y el personal de la salud contratado en planilla -con prestaciones de ley- mantienen una preocupación constante hacia los enfermos, pero también una actitud compasiva y una intención positiva sanadora. Puesto que, su deseo es alejar a los enfermos de la situación de debilidad y agotamiento para que recuperen su fuerza vital.

40 grupos de médicos internacionales realizaron 1,280 cirugías en 2014.


De allí que los servicios y proyectos se han diversificado. “En la obra existe una guardería infantil, para que las madres del sector puedan dedicarse a trabajar sin descuidar a sus niños; así, en Sumpango, la residencia Renacer hospeda a 25 personas que han caído en problemas de alcohol y drogas, quienes a lo largo de un tratamiento de tres meses disminuyen o eliminan su adicción”, advierte el padre.
Las obras sociales funcionan como un hospital de día, cuenta el director de la obra, el padre Carlos René Portillo. Sin embargo, para algunos pacientes es necesario pernoctar cuando han sido sometidos a cirugías que los requieren hospitalizados uno o dos días. Cabe resaltar que, estas se realizan gracias a la ayuda nacional e internacional, proveniente de países como Estados Unidos, Canadá, España, Alemania e Italia. Asimismo, en la “Casa de Fe” puede alojarse el pariente que acompaña a la persona operada, cuando esta proviene del interior del país, porque en esta obra, como dicen los padres, “para todos hay un lugar”.

Portillo comparte que, en San Juan Bautista, Jutiapa, cuentan con un asilo de ancianos. Y en San Juan del Obispo, con un Proyecto de Recuperación Nutricional, en donde los niños que lo necesitan recuperan peso, antes de ser sometidos al tratamiento que resolverá su padecimiento. Otros servicios son el Centro de Diagnóstico, para la elaboración de análisis e imágenes clínicas, y un Centro de Apoyo, todos a disposición del público a precios bajos.

Este es uno de los dormitorios de los residentes de las obras sociales.

El padre Portillo comenta sobre uno de los proyectos más esperados. Se trata de una obra más grande que está en construcción, el hogar de niños y adultos Virgen del Socorro, que se construye en un terreno que recibieron en donación y que consta de 40 mil metros cuadrados. La primera fase ha generado mucho entusiasmo, pues se convertirá en el hogar de las 240 personas que viven en la obra, quienes contarán con más comodidad y a tan solo 15 minutos de la casa actual.

Este traslado es sumamente importante para los directivos de la obra social, pero también para el público en general que asiste en busca de los servicios de salud, pues aunque hoy en día operan en un lugar muy amplio, la variedad de servicios médicos y cirugías, los residentes fijos, los frailes de la obra y las visitas que pasan la noche, ha hecho que el espacio se reduzca. Por ello, en diciembre comenzarán también los trabajos de remozamiento de la estructura actual, que para entonces quedará destinada estrictamente a la prestación de servicios para la salud.

Esto dará pie a la ampliación del área quirúrgica y a 3 salas más de cirugía. Con ello se pretende disminuir el tiempo de espera de los pacientes, que en casos de cirugía ortopedia, urología y ginecología, puede ser de hasta 3 años.

El edificio en construcción Virgen del Socorro surgió del deseo de la Asociación Amigos Pro Obras Sociales, de ampliar el espacio. “Afortunadamente, hemos recibido el apoyo de muchos guatemaltecos, empresarios y también extranjeros para crecer este desarrollo”, dice el padre Portillo, quien sin duda necesitará de mucha más ayuda para equiparlo y que sea eficiente.

Cabe resaltar que la obra cuenta con 5 quirófanos de muy alta calidad, en donde -solo en 2014- 1,280 médicos y personal especializado operaron a 5,649 personas. Las cirugías son variadas, y van desde la extracción de vesícula, pasando  por especialidades en urología, ginecología, oftalmología, labio leporino, paladar hendido, cirugía maxilofacial, hasta algunas estéticas, como el cambio de prótesis de rodilla o de cadera.

En cuanto a los servicios básicos para la salud, en las Obras Sociales Hermano Pedro hay consultas externas y también con especialistas, en 2014 se brindaron 1 millón 644 mil 339 atenciones médicas a pacientes internos y externos.
La mayoría de los pacientes pagan Q20 por las consultas generales, Q40 por las de especialistas y un valor según las posibilidades de cada quien por las cirugías; sin embargo, hay un grupo de la población que somete su caso al departamento de trabajo social, con lo que obtienen los servicios de forma completamente gratuita.

Las Obras Sociales del Hermano Pedro siempre atenderán a quien, en definitiva, no posee los recursos, y con ello seguirán dando grandes ejemplos de amor a la humanidad. ¡Enhorabuena, sigan prosperando!

Ileana López
Directora
Revista GERENCIA
gileana@agg.org.gt

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