La Empresa Eléctrica de Guatemala se salva o se hunde – Agosto de 1974

El artículo presentado casi a mediados de la década de los años 70, hacía referencia a la importancia de la energía eléctrica. “Es un elemento vital para el desarrollo del país”, decía el texto. Así también, narraba que desde 1922, este servicio público había sido suministrado por la Empresa Eléctrica de Guatemala, S.A., tanto para la ciudad capital como para los departamentos de Escuintla y Sacatepéquez, en base a un contrato de concesión otorgado por el Estado, cuya vigencia fue de 50 años.

Al expirar el contrato-concesión, el Gobierno compró las acciones que representaban el 91.3% del capital de la EEGSA. El documento explicaba la razón por la que las facturas por energía eléctrica se habían duplicado en 1973. Y es que, el contrato de compra-venta de suministro de energía establecía una cláusula por la que el INDE transfería el aumento de los costos de combustible, usado en la generación, a la Empresa Eléctrica de Guatemala.

Así se desarrolló una crisis que, a decir de los expertos, fue encarada con el criterio de administración privada con la que la Junta Directiva manejaba la empresa. Según el documento, esta “fue una muestra de que el sector privado es capaz de administrar entidades de servicio público con eficiencia y dentro de costos racionales en beneficio de los consumidores y del servicio que prestan”.

Se anunció que la prórroga del contrato de concesión terminaría en mayo de 1977, fecha en la que debían tomar una decisión sobre el destino de la Empresa Eléctrica.

Efectivamente, el 20 de mayo de 1977, EEGSA fue declarada sociedad de economía mixta, y sus acciones quedaron bajo la custodia de este ministerio. En 1983, las acciones fueron trasladadas al INDE, y en 1995 este las traspasó al Ministerio de Finanzas Públicas.

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